Rubén Rada: la voz, el candombe y una vida que hizo historia en Uruguay

De los tambores de Palermo a los grandes escenarios: más de seis décadas de música, innovación y alegría convirtieron al Negro Rada en una figura fundamental de la cultura uruguaya y latinoamericana.

Publicado el 27/08/2026

Rubén Rada: la voz, el candombe y una vida que hizo historia en Uruguay

Rubén Rada: vida, música y legado de una figura fundamental de la cultura uruguaya. 

El “Negro” Rada dejó una trayectoria de más de seis décadas marcada por el candombe, el jazz, el rock y la música popular. Desde sus comienzos en los barrios de Montevideo hasta el reconocimiento internacional, su obra transformó la música uruguaya y llevó sus sonidos mucho más allá de las fronteras del país.

Desde sus comienzos en los barrios de Montevideo hasta el reconocimiento internacional, su obra transformó la música uruguaya y llevó sus sonidos mucho más allá de las fronteras del país.

Omar Rubén Rada Silva, conocido popularmente como Rubén Rada o el “Negro” Rada, nació en Montevideo el 16 de julio de 1943 y falleció el 26 de agosto de 2026, a los 83 años.

Cantante, compositor, percusionista, músico, actor y comunicador, fue una de las personalidades más importantes y reconocibles de la cultura uruguaya. A lo largo de más de seis décadas construyó un lenguaje musical propio en el que convivieron el candombe, jazz, rock, plena, samba, bossa nova y diferentes expresiones de la música popular latinoamericana.

Su enorme capacidad vocal, el ritmo, la percusión y un particular sentido del humor terminaron convirtiéndose en características inseparables de su identidad artística.

De Palermo y el carnaval a sus primeros escenarios

Rada nació y creció durante sus primeros años en el barrio Palermo de Montevideo, en el seno de una familia humilde. Su madre, Carmen María Silva, era brasileña, nacida en Santana do Livramento, mientras que su padre, Raúl Rada, era tamborilero del barrio Ansina.

La música apareció muy temprano en su vida. A los diez años comenzó a participar en la comparsa de negros y lubolos Morenada, donde recibió el apodo de “Zapatito”. Durante su adolescencia también integró la murga La Nueva Milonga y cantó en la orquesta tropical candombera Cubanacán, dirigida por Pedro Ferreira, músico al que Rada reconocería posteriormente como una influencia fundamental.

A los 17 años comenzó a destacarse como cantante de The Hot Blowers, utilizando el seudónimo Richie Silver.

Entre fines de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, The Hot Blowers se convirtió en una importante escuela musical para Rada. Por aquella agrupación pasaron músicos que posteriormente tendrían un lugar destacado en la cultura uruguaya, entre ellos Hugo y Osvaldo Fattoruso, Federico García Vigil, Daniel “Bachicha” Lencina y Enrique “Pelo” de Boni.

La banda realizó grabaciones y giras internacionales y permitió que comenzara a conocerse aquella combinación que acompañaría a Rada durante toda su carrera: talento musical, dominio del escenario y humor.

El Kinto y el nacimiento del candombe beat

Uno de los momentos decisivos de su trayectoria llegó en 1965, cuando se incorporó a El Kinto, grupo fundamental para comprender la renovación de la música popular uruguaya.

Junto a músicos como Eduardo Mateo, Urbano Moraes y Walter Cambón, Rada participó de una propuesta que comenzó a fusionar el candombe con instrumentos eléctricos, rock psicodélico, música brasileña y otros géneros.

Aquella experiencia fue conocida como candombe beat y abrió un camino novedoso dentro de la música uruguaya. El Kinto también fue parte de una generación que comenzó a desarrollar canciones propias en español en momentos en que numerosos conjuntos locales interpretaban repertorio en inglés.

Tótem, Opa y una nueva etapa de la música uruguaya

Después de El Kinto, Rada integró Tótem, una de las bandas emblemáticas de comienzos de los años setenta. El grupo fusionó rock, ritmos latinos y candombe y, pese a su corta existencia, dejó una fuerte influencia.

Rada participó en los dos primeros discos de Tótem y fue autor o coautor de canciones como “Dedos”, “Biafra”, “Heloísa” y “Negro”.

Posteriormente volvió a encontrarse musicalmente con Hugo y Osvaldo Fattoruso y participó junto a Opa en Magic Time, grabado en Estados Unidos. La combinación del jazz rock con el candombe dio lugar a otra etapa fundamental de la música uruguaya.

De aquella experiencia surgió “Montevideo”, compuesta por Rada y Hugo Fattoruso, que con el tiempo se convertiría en una de las canciones emblemáticas de la música nacional.

Su vínculo con Opa continuó durante diferentes períodos. Participó también en A Los Shakers y en posteriores reuniones del grupo, incluida la realizada en 1987 en el Teatro de Verano. La última actuación de Opa se produjo en 2005 en el Teatro Solís.

Una extensa carrera como solista

Paralelamente a sus grandes proyectos colectivos, Rubén Rada desarrolló desde fines de los años sesenta una prolífica carrera solista.

En 1969 representó a Uruguay con “Si te vas” en el IV Festival Mundial de la Canción de Río de Janeiro. La popularidad alcanzada por “Las manzanas” impulsó la grabación de su primer álbum como solista, Rada, posteriormente conocido precisamente como Las manzanas.

Durante los años setenta aparecieron trabajos como Ruben Rada y Conjunto S.O.S. y Radeces, además de canciones que se integrarían a su extenso repertorio, entre ellas “Ayer te vi”, “Upa nega”, “Chinga Chilinga” y “Pájaro africano”.

Los años de Argentina y la búsqueda internacional

En 1980 comenzó una etapa de gran actividad en Argentina, país donde se radicó y desarrolló una parte importante de su carrera.

Durante aquellos años publicó discos como La Banda, La Rada, En familia, La cosa se pone negra, Adar Nebur y La yapla mata. De esa época surgieron canciones como “Rock de la calle”, “Blumana” y “Candombe para Gardel”.

También participó en Buenos Aires Jazz Fusión y durante varios años formó parte del proyecto de jazz Explossion.

Su permanente búsqueda artística lo llevó además a trabajar con músicos como Eduardo Mateo, Hugo Fattoruso y Litto Nebbia, mientras continuaba desarrollando su obra solista. De aquellos años son composiciones como “Botija de mi país”, “Terapia de murga” y “Candombe para Figari”.

A comienzos de la década de 1990 se radicó durante un período en México. Allí fue telonero de artistas internacionales como UB40 y Sting y grabó Rada Factory.

También colaboró con Jon Anderson, exvocalista de Yes, antes de regresar definitivamente a Uruguay en 1995.

El regreso a Uruguay y una nueva consagración

Su regreso abrió una etapa especialmente importante.

El álbum Montevideo, editado internacionalmente en 1996 y producido por Neil Weiss, volvió a colocar a Rada en un lugar destacado. En su grabación participaron músicos internacionales y uruguayos, entre ellos Hugo Fattoruso. Años después llegaría Montevideo dos.

Durante este período Rada también impulsó Botijas Band, proyecto que reunió a músicos jóvenes, y editó Miscelánea negra en 1997 y Black en 1998. Ambos alcanzaron el Disco de Platino en Uruguay.

De Black surgió “Loco de amor”, grabada junto al grupo español Ketama, que alcanzó una gran repercusión.

Pero uno de sus mayores éxitos comerciales llegó en el año 2000 con ** Quién va a cantar **, producido por Cachorro López. Canciones como “Cha-cha, muchacha” y “Muriendo de plena” tuvieron una enorme difusión. El álbum fue cuádruple Platino en Uruguay y Disco de Oro en Argentina.

En 2002 publicó Alegre caballero, también producido por Cachorro López y Disco de Platino en Uruguay.

Rubenrá y la música para niños

Otra faceta fundamental de su carrera apareció a partir de 1999, cuando comenzó a realizar espectáculos y discos destinados al público infantil.

Así nació Rubenrá, personaje con el que varias generaciones de niños conocieron a Rada desde una perspectiva diferente.

Esta etapa mostró nuevamente su capacidad para transitar públicos, lenguajes y géneros distintos sin perder su identidad artística.

Volver al candombe, al jazz y al rock

Durante las décadas siguientes continuó explorando las distintas vertientes que habían marcado su vida musical.

En 2004 publicó Candombe Jazz Tour. En 2006 recuperó el nombre Richie Silver, aquel seudónimo de juventud, para grabar un álbum inspirado en el rock de sus primeros años. El trabajo obtuvo el Premio Gardel 2007 como artista rock revelación.

También grabó Varsovia junto a Javier Malosetti y posteriormente presentó Solo Candombe, espectáculo dedicado enteramente al género que había acompañado toda su vida.

En 2011 publicó Confidence: Rada Instrumental, trabajo que recibió un Premio Gardel y un Premio Graffiti. Ese mismo año recibió uno de los mayores reconocimientos de su carrera: el Grammy Latino a la Excelencia Musical, otorgado por la Academia Latina de la Grabación por su trayectoria artística.

Posteriormente llegaron Amoroso pop (2013), Tango, milonga y candombe (2014), Allegro (2015), Confidence 2: La Película (2017) y Negro Rock (2020), trabajos que reflejaron nuevamente la diversidad de géneros que caracterizó toda su producción.

“Parte de la historia” y la música en familia

En 2019 presentó el espectáculo “Parte de la historia”, una mirada retrospectiva sobre las canciones de El Kinto, Tótem, Opa y diferentes etapas de su carrera solista.

En aquella oportunidad estuvo acompañado, entre otros músicos, por sus hijos Matías Rada, Julieta Rada y Lucila Rada, integrando su historia familiar a un recorrido por buena parte de su legado musical.

El espectáculo pasó por el Teatro Solís de Montevideo y el Teatro Ópera de Buenos Aires y posteriormente fue editado como disco en vivo.

En marzo de 2021 publicó As noites do Rio / Aerolíneas Candombe, un trabajo de samba y candombe cantado en portugués y concebido como homenaje a su madre brasileña. El proyecto incluyó la participación de Carlinhos Brown.

Reconocimientos a una trayectoria excepcional

La obra de Rubén Rada recibió numerosos reconocimientos dentro y fuera de Uruguay.

En 2008 fue declarado Ciudadano Ilustre de Montevideo; en 2011 recibió el Grammy Latino a la Excelencia Musical por su trayectoria y en 2014 el Ministerio de Educación y Cultura le otorgó la Medalla Delmira Agustini, en reconocimiento a su contribución a la cultura y las artes.

En octubre de 2024 la Junta Departamental de Montevideo volvió a homenajearlo instalando una baldosa con su nombre en el Espacio de los Soles de la Peatonal Sarandí, en Ciudad Vieja.

Mucho más que músico

Aunque la música constituyó el centro de su carrera, Rada desarrolló también una extensa actividad en televisión, radio, teatro y cine.

Participó en históricos programas humorísticos uruguayos como Telecataplúm y El Show del mediodía, actuó en producciones televisivas como Gasoleros, La oveja negra y Porque te quiero así, y condujo espacios como El teléfono, Décadas y Es tu sentido.

También trabajó en radio y participó en varias películas. Prestó además su voz al personaje de Frozono en la versión argentina de Los Increíbles y apareció en el documental de The Rolling Stones Olé Olé Olé!: A Trip Across Latin America. En televisión fue también coach de La Voz Uruguay.

El adiós a Rubén Rada

Rubén Rada falleció en Montevideo el 26 de agosto de 2026, luego de permanecer internado desde comienzos del mes debido a una neumonía bilateral.

Tras conocerse su muerte, el presidente Yamandú Orsi decretó duelo oficial para el 27 de agosto, con las banderas nacionales a media asta, y se dispuso la realización de un funeral de Estado y el velatorio de sus restos en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo.

Su fallecimiento provocó numerosas expresiones de pesar en Uruguay y Argentina y mensajes de músicos, artistas, instituciones culturales, deportivas y autoridades.

El legado del Negro Rada

Resulta difícil encerrar a Rubén Rada dentro de un único género.

Fue candombe y carnaval, pero también jazz, rock, samba, bossa nova, plena y canción popular. Transitó desde las comparsas montevideanas hasta escenarios internacionales y consiguió que sonidos profundamente vinculados a Uruguay dialogaran con músicas de diferentes lugares del mundo.

Fue protagonista de The Hot Blowers, El Kinto, Tótem y Opa, desarrolló una extensa carrera solista, experimentó con el jazz, recuperó el rock de sus comienzos, creó música para niños y llevó el candombe a distintas generaciones y escenarios.

Su voz, su percusión, sus composiciones y su particular forma de vivir el escenario dejaron una marca que atraviesa más de seis décadas de historia musical.

Rubén Rada fue, sobre todo, parte de la identidad cultural del Uruguay.

Y aunque el Negro Rada se despidió físicamente a los 83 años, quedaron sus canciones, sus tambores y una obra que ya forma parte de la memoria musical del país.

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