La Batalla de Las Piedras fue uno de los hechos más importantes en el inicio de la lucha por la independencia en el Río de la Plata.

Ocurrió el 18 de mayo de 1811 y representó el primer gran triunfo militar de las fuerzas patrias lideradas por José Gervasio Artigas frente al ejército español.

Publicado el 18/05/2026

La Batalla de Las Piedras fue uno de los hechos más importantes en el inicio de la lucha por la independencia en el Río de la Plata.

Este enfrentamiento marcó el comienzo de una nueva etapa para la Banda Oriental y fortaleció el movimiento revolucionario en América del Sur.

El proceso independentista había comenzado en mayo de 1810, cuando en Buenos Aires se creó una Junta de Gobierno tras la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Poco después, Francisco Javier de Elío asumió como virrey del Río de la Plata desde Montevideo y declaró rebeldes a los integrantes de la Junta porteña, además de cerrar el puerto montevideano al comercio con Buenos Aires.

Mientras tanto, en la campaña oriental crecía el apoyo popular a la revolución. José Artigas, entonces capitán del cuerpo de Blandengues, abandonó las filas españolas y se unió a la causa patriota. Historiadores como Barrán y Nahúm describen el levantamiento de 1811 como una verdadera revolución campesina, impulsada principalmente por la población rural.

En febrero de 1811, Artigas viajó a Buenos Aires y luego se dirigió a Mercedes, donde comenzó a organizar un ejército formado en gran parte por gauchos y campesinos sin experiencia militar. Muchos combatían con armas improvisadas, como lanzas artesanales, cuchillos y boleadoras.

El 28 de febrero de 1811 se produjo el Grito de Asencio, considerado uno de los primeros levantamientos revolucionarios en la Banda Oriental. Desde Mercedes, Artigas avanzó hacia el sur y estableció su cuartel en la ciudad de Canelones, conocida entonces como Nuestra Señora de Guadalupe. El objetivo era cercar Montevideo y debilitar el poder español en la región.

Las fuerzas patriotas contaban con unos mil hombres, entre jinetes e infantería, mientras que el ejército español dirigido por José Posadas reunía alrededor de 1.200 soldados. Durante el avance, varios integrantes del bando realista desertaron y pasaron a las filas revolucionarias.

La estrategia diseñada por Artigas fue decisiva. Dividió sus tropas en distintas columnas para rodear al enemigo e impedir su retirada. El combate comenzó en la mañana del 18 de mayo y se extendió hasta el atardecer. Finalmente, las fuerzas españolas fueron derrotadas y debieron rendirse, dejando el campo de batalla en manos patriotas.

La victoria de Las Piedras tuvo una enorme repercusión política y militar. No solo consolidó el liderazgo de Artigas, sino que también impulsó los movimientos independentistas en otras regiones de América. Además, permitió fortalecer el llamado Frente Oriental y abrió el camino para futuras campañas revolucionarias en el Río de la Plata.

Con el paso del tiempo, el lugar de la batalla se convirtió en un sitio histórico y de memoria colectiva. En 1911, durante las celebraciones del centenario, se delimitaron oficialmente los terrenos del campo de batalla y se levantó el emblemático Obelisco con la Victoria. Actualmente, el sitio continúa siendo un espacio de homenaje, reflexión y preservación del patrimonio histórico uruguayo.

Más que un enfrentamiento militar, la Batalla de Las Piedras simboliza el espíritu de libertad, la unión del pueblo oriental y el nacimiento del ideario artiguista que marcaría la identidad del Uruguay.

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