Alineación de planetas 2026: cuándo y cómo ver el impresionante espectáculo de seis mundos en el cielo
El 28 de febrero de 2026, el cielo ofrecerá uno de los espectáculos astronómicos más llamativos de las próximas décadas:
Seis planetas del sistema solar aparecerán concentrados en una misma región del cielo vespertino, en un fenómeno poco frecuente conocido popularmente como desfile planetario.
Una configuración similar no volverá a repetirse hasta el año 2040.
Un evento astronómico poco común y fácil de observar
Poco después de la puesta del Sol, Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno compartirán el firmamento durante una ventana de observación relativamente breve.
Lo excepcional del evento no es solo la cantidad de planetas involucrados, sino también la comodidad horaria, ya que podrá observarse en las primeras horas de la noche y no de madrugada, como ocurre con muchas alineaciones planetarias.
Cuatro de estos mundos —Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno— serán visibles a simple vista, mientras que Urano y Neptuno requerirán el uso de binoculares o un telescopio debido a su bajo brillo.
Qué es un “desfile planetario” y por qué este será especial
El término desfile planetario se utiliza de forma coloquial para describir la aparición simultánea de varios planetas en una misma zona del cielo. No se trata de una alineación geométrica perfecta en el espacio, sino de una coincidencia visual desde la perspectiva terrestre, producto de que los planetas orbitan alrededor del Sol en un plano similar llamado eclíptica.
El desfile del 28 de febrero de 2026 destacará por tres razones principales:
Participarán seis planetas en una sola noche.
Cuatro de ellos serán visibles sin instrumentos ópticos.
La observación será posible al atardecer, facilitando el acceso al público general.
La ventana principal de observación se extenderá desde finales de febrero hasta los primeros días de marzo, aunque el día 28 marcará el momento de mayor agrupamiento visual.
Cómo y cuándo observar la alineación planetaria
El mejor momento para observar el fenómeno será aproximadamente una hora después de la puesta del Sol, cuando el cielo esté lo suficientemente oscuro y los planetas aún se encuentren sobre el horizonte.
Se recomienda:
Buscar un sitio con vista despejada hacia el oeste.
Evitar la contaminación lumínica.
Contar con binoculares para localizar a Urano y Neptuno.
Venus será el objeto más brillante del cielo tras la Luna y funcionará como una referencia natural para identificar a los demás planetas.
Júpiter también destacará por su brillo intenso, mientras que Saturno se reconocerá por su luz estable y amarillenta.
Mercurio será el más difícil de observar, ya que permanecerá muy bajo sobre el horizonte y se ocultará rápidamente.
Urano aparecerá más alto en el cielo, en la constelación de Tauro, cerca del cúmulo de las Pléyades, mientras que Neptuno se ubicará próximo a Saturno, facilitando su localización con ayuda óptica.
Júpiter dominará la escena desde una posición elevada, en la región de la constelación de Géminis.
Un espectáculo dinámico que cambia con las horas
La alineación no será estática. A medida que avance la noche:
Mercurio y Venus se ocultarán primero.
Luego lo harán Saturno y Neptuno.
Urano permanecerá visible durante más tiempo.
Júpiter será el último en desaparecer del cielo.
Por este motivo, el inicio de la noche será el momento más valioso para observar los seis planetas en una sola sesión.
Una oportunidad científica y cultural
Más allá de su impacto visual, este desfile planetario representa una oportunidad pedagógica única. Observar varios planetas en una misma noche permite comprender de manera intuitiva la estructura del sistema solar y la mecánica de las órbitas planetarias.
Eventos como este fortalecen el vínculo entre la astronomía profesional y el público general. Sin necesidad de equipos sofisticados, miles de personas podrán reconocer mundos que, la mayor parte del tiempo, pasan desapercibidos en el cielo nocturno.
Por qué estos eventos siguen fascinando
Un fenómeno astronómico es cualquier suceso observable provocado por el movimiento o la interacción de cuerpos celestes. Eclipses, lluvias de estrellas, superlunas y alineaciones planetarias no solo despiertan asombro, sino que también permiten a la ciencia ajustar modelos orbitales y comprender mejor el comportamiento del universo.
La visibilidad de estos eventos depende de la ubicación geográfica y de las condiciones meteorológicas, pero su valor científico y cultural es universal.
Una cita con el cielo
El 28 de febrero de 2026 no será solo una fecha marcada en los calendarios astronómicos. Será una invitación a detenerse, levantar la vista y contemplar cómo seis planetas comparten el cielo durante unas horas, recordándonos que el sistema solar está en constante movimiento y que, en ocasiones excepcionales, ese dinamismo se traduce en espectáculos accesibles para todos.